¿Pendientes para el 2013?


Todos los “años nuevos” parecen ser “esa oportunidad” para renovar nuestros votos con la vida. No sé si es un efecto publicitario o si realmente alguien puede dar testimonio de que así funciona. Aunque creo que a estas alturas ya poco importa comprobar qué tan verdadera esa esta premisa.

Los australianos sí que saben tonear.

Los australianos sí que saben tonear.

Imaginemos, entonces, que es lo suficientemente verosímil como para tener motivos de celebración y es la ocasión perfecta para morir ahogado en alcohol. Eso, obviamente, lo usaremos a nuestros favor para despertar al día siguiente en una pseudo metáfora de renacimiento.

2013, ven a nosotros y haz lo tuyo: danos la ilusión de que podemos renovarnos, con quienes aún nos soportan y a pesar de los que se fueron.

To the south, to the south, my time is running out… to the west, to the west, I haven’t got there yet.

Pero yo me la creo. Me la creo y con gusto porque es una bonita ilusión. Solo por eso, es bonita y a nadie le cae mal una gota de belleza en la vida de vez en cuando, ¿o no?

Mientras dure la burbuja de buenas vibras y optimismo, hoy se me dio por revisar un post de principios del 2012 y caí en la cuenta de que solo he hecho dos cosas: viajar a Cusco por segunda vez luego de 7 años y tener trabajo de nuevo. Todo lo demás queda “pendiente”. Para los curiosos, les dejo el enlace al post. Sí, aún soy un work in progress que parece nunca acabar.

Así que este año todo será más fácil: dizque trataré de hacer lo que no hice el 2012 y punto. Gracias, deseos que aún no se vuelven realidad 😛

Los descubrimientos del 2102

Empecemos por la música. Algunas cosas en esta lista serán super obvias, pero lo siento, así soy a veces.

Creo que en noviembre descubrí a Elephanz (grupo francés que canta en inglés). Este cuarteto existe desde el 2008 y su falta de acento europeo despista a cualquiera.

Pero antes de ellos está Cake (y aquí viene el apanado, seguro). En el año que se fue me enteré que “Never there” es de este grupo californiano que tiene un trompetista genial y un bajista que alocó mis sacrosantos e ignorantes oídos. Ya me informaron que tienen muchos covers y que probablemente haya escuchado más de uno (como “I will survive”), aunque debo admitir que más me gusta “Sick of you”.

cover_maximumcity_L2Ahora vayamos con los libros. Obviamente, todos los he leído hasta la mitad o máximo tres cuartos de sus páginas (soy de lo peor). Mumbai Maximum City, The Satanic Verses, The Committee of 300 y Gomorra marcaron el 2012 para mi cerebrito.

La portada de la izquierda es la edición que tengo. Es impresionante el parecido que una de las ciudades más pobladas del mundo puede tener con Lima. Los contrastes entre los barrios, el dilema del citadino residente en el extranjero que quiere dejar un legado cultural a su hijo, las ilusiones de quienes dejan una ciudad y que cuando regresan, hasta el nombre ha cambiado.

Sobre Gomorra, solo debo decir: qué manera de tener oraciones cortas y darle fluidez a un relato que, para colmo, trata sobre contrabando, modistos y flujos de exportación e importación. La frase que más recuerdo ahora va algo así: la mercadería tiene más libertad que los mismos seres humanos. Ah no, este libro sí lo termino como sea a fines de enero.

Creo que será justo terminar con temas periodísticos. Según se me vienen a la cabeza, estos son los temas que dizque conozco mejor:

La entrada en recesión de Europa, Perú y Chile en La Haya, el tan-nauseabundo casi-abismo fiscal de Estados Unidos, la división del Perú frente al proyecto Conga, el Facebook en la bolsa gringa, el enfrentamiento Iglesia-PUCP y el violento desalojo del mercado de La Parada.

¡Casi me olvido! Ojalá todos hayan celebrado como los de EnchufeTV, un canal ecuatoriano espectacular que conocí este año. Y para los que se quedaron más tranquilos, no worries, el 2013 llega para todos por igual.

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La Parada: entre la autoridad y los caballos


Ayer todos nos quedamos medio trastornados por la cantidad de choros que salieron a ‘defender’ a su querido mercardo de abastos y bueno, a robar todo lo que encontraron a su paso, hiriendo a policías, periodistas, fotógrafos y… caballos.

¿Por dónde comienzo? Digamos, por el final. Dos muertos (de 20 y 32 años) y más de 100 heridos: tres menores de edad, dos mujeres, unos 66 policías y otras cuarenta y algo personas que fueron tratadas en el Hospital Dos de Mayo. Sin olvidar las pérdidas económicas de más de un millón de soles, según los comercios de Gamarra afectados por los robos de los delincuentes.

Los caballos y yeguas de la Policía Montada también la vieron negra, en especial Lamar, la yegua que tuvo que ser sacrificada. Esta práctica, que es realmente la más ‘humana’ y dentro del protocolo para los animales en estado irrecuperable de salud, ha despertado reacciones como esta:

Lo cual no tendría nada de malo si no fuera porque fue publicada con este mensaje: “Los animales no son armas”. Let me break the news for you, Generación Joven PPK (que colgó la foto en su FB): ¿cuándo se dijo que la Policía Montada usa a los animales como armas? ¿Se dieron cuenta que quienes tenían armas de largo alcance eran en realidad los delincuentes que arrasaban con todo a su paso?

Que los caballos hayan terminado en una situación de violencia no quiere decir que hayan sido llevados ahí con la intención expresa de ser escudos (o armas, claro, es diferente también), que es lo que el mensaje en defensa de los animales parece decir: “han usado a los pobres e indefensos (podrían matarte si quisieran) animales -que no ‘entienden’ qué hacen- como armas”.

Back to the human

Ahora pasaremos a las personas: los fotógrados, camarógrafos y periodistas que fueron a cubrir esta absurda violencia. Qué héroes, debo decir. Incluso un cámara de Canal N mandó todo al carajo y quiso defender al policía caído que tanto conmocionó en las noticias.

Otro camarógrafo, esta vez de TV Perú, aún está en riesgo de perder la oreja (felizmente que no fue culpa de ningún caballo porque ahí sí que se arma la guerra). Una fotógrafa de La República, que espero  esté bien, hizo una de las capturas más avezadas que he visto hasta ahora en Lima:

Melissa Guevara / La República

En algún momento del día vi un comentario en mi timeline de FB que cuestionaba la actitud de los periodistas en situaciones como esta: “¿Por qué no dejaron de hacer lo que estaban haciendo para ayudar a los policías?” Creo que es más que obvio que si dejaran de hacer su chamba entonces, querida, jamás te enterarías qué coño está pasando ahí, ¿no? ¿O me van a decir que saldrán ustedes mismos a ver lo que pasa? Y cuando lleguen ahí, ¿qué harán? ¿Llamar a las Fuerzas Armadas? ¿Quién dice, “llamar a la prensa” a la una, dos…? Creo que mi punto está claro.

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