27/01: Claves para no pensar que el fallo de La Haya es el Día del Juicio Final


Cómo será de latoso este tema que tengo recuerdos de haber hecho un informe sobre el mismo -titulado “diferendo marítimo entre Perú y Chile”- en el colegio, por allá en el 2004 o 2005. Nunca imaginé que esto me perseguiría hasta mis albores periodísticos. fallo de la haya Admítelo. Es genial poder especular sobre los “posibles escenarios tras el fallo de La Haya” y reclamarle al Gobierno “estar preparados” cual segunda Guerra del Pacífico, vapuleando los esfuerzos diplomáticos por llevar la fiesta en paz. Y si algo sospecho es que pensar en escenas dramáticas de patriotismo exaltado también es divertido porque parece una película (y eso vende). Nada más.

Pero el caso de Perú y Chile en La Haya no es realmente un “si pasa en TNT, pasa en la vida real”. De hecho, es un litigio que ha seguido un riguroso proceso de preparación, donde se ha invertido harta plata (pendiente para investigar) por ambos países para contratar a juristas A1 que defiendan sus casos. Y si el fallo es favorable para uno u otro país, lo más probable es que se acate (a regañadientes, tal vez).

Incluso creo que el tema serio está en dos preguntas -sí claro, según yo: ¿cómo y cuánto tiempo tomará realmente acatar el mandato de La Haya? Ojo al piojo, gente súper informada: El meollo del diferendo marítimo no se acaba una vez que la lectura de la sentencia termina.

Repasemos, entonces, las claves para que este 27 de enero no sea el fin del mundo como lo conocemos:

1. ¿Antecedente? Colombia y Nicaragua

OK, pongamos los puntos sobre las íes: el caso no es exactamente el mismo (¿alguno podría serlo, acaso?). Pero vale la pena recordar la reacción del presiente colombiano, Juan Manuel Santos, cuando recibió la noticia de que Nicaragua había ganado derechos económicos sobre 75.000 kilómetros cuadrados de mar Caribe:

Bueno, no pasó nada. No se pidió una revisión del fallo que, por si acaso, ratificó a Colombia la soberanía sobre sus siete cayos en el Archipiélago de San Andrés. Un reportaje de La Tercera de Chile muestra que se está aplicando el fallo y otra nota de El Tiempo de Colombia explica mejor qué pasó.

2. Cuidado con lo que escuches: no es oficial Sigue leyendo

Las alucinadas que deja el 2013 (primera parte)


No hay año nuevo sin recuento. Y el mío tiene de todo: política, economía, tecnología, finanzas, espectáculos, deportes, internacional y un bonus track personal (o sea, algo de mi vida no pública). Aquí van los primeros cuatro puntos de mi ranking:

1. Política

Comencemos por el patito feo y la obviedad: el bendito caso López Meneses.

Este revivido ‘exoperario montesinista’ tiene para rato en los titulares de nuestros queridos/odiados medios.  Aunque Chema Salcedo diga que no deberíamos llamarlo así (lo escuché la semana pasada con mis propios oídos) porque fue absuelto del cargo de tenencia ilegal de armas por -oh, coincidencias- el actual abogado de Alberto Fujimori , López Meneses es medianamente importante no solo por haber provocado una (divertida) teoría fujimontesinista-nacionalista, sino porque el presidente Humala sacó cuerpo con una frase que generó todo tipo de repercusiones:

De hecho, creo que el rebote más estúpio debió ser este:

‘Reina Pachas’ reclama a Ollanta Humala por robarle el término ‘basura’

Y con su “no sé nada”, pues trae recuerdos de otras declaraciones de un expresidente (léase, que ahora en la cárcel). Dice desconocer mayormente, pero el 60% de los peruanos no le cree (según Datum).

Por supuesto, estamos lidiando con dos “no sabía nada” completamente distintos. No se hagan ideas. Y pese a la salida de ministros, comisiones investigadoras y demás artilugios de imagen institucional, este lío nunca se aclarará -mi predicción a lo Josie Diez Canseco- y será una sombra que los medios usarán en el próximo especial “Lo que dejó el Gobierno de Ollanta Humala”, a emitirse en el 2016.

Otros momentos de la política para no olvidar: las protestas por ‘la repartija’ (que terminaron fregando, ¿por error?, la elección del nuevo directorio del Banco Central de Reserva), los dimes y diretes de Alan García y la Megacomisión, y el desafuero de Michael Urtecho del Congreso por el recorte de sueldos a sus trabajadores.

2. Economía

Acá me la ponen difícil. Pero creo que todo lo que tenga que ver con Petroperú ha sido el tema del año: desde el coqueteo con Repsol hasta la recientemente promulgada ley para la modernización de la refinería de Talara y, con eso, una nueva fuente de financiamiento que hará del capital privado un 49% de su accionariado actual.

A ver, aquí hay dos cosas: solo porque los privados participarán de los títulos de Petroperú no quiere decir que tengan voto en el directorio y, dos, el ministro Castilla disfrazó muy bien lo de “no se tocará ni un centavo de los peruanos” para la modernización de Talara.

Siguiendo una reflexión de Jorge González Izquierdo, no hay que olvidar que el Estado -según la ley propuesta por el Ejecutivo- será garante de las deudas de Petroperú hasta por un máximo de US$ 1,000 millones para hacer de Talara un negocio digno. Si bien puede verse como una obligación del Estado (es una empresa pública), esto sería algo así como la prueba de fuego para las finanzas de la petrolera y debería vigilarse bien. El ministro Merino dice que ahora “jugaremos en las grandes ligas” de las petroleras, pero con todo lo atrasado que estamos, fácil entraremos a esa cancha como en el 2025 😛

Otros temas económicos del año: la súper-gran apuesta del Gobierno de Humala para revitalizar la economía inició operaciones (léase, Toromocho), el chongo de la reforma de las AFP y Perú como sede del Foro Económico Mundial para América Latina.

3. Tecnología

Aquí voy a mezclar un poco de finanzas con gadgets. Nokia, BlackBerry y Apple. Así, en ese orden. La empresa que fabricó el primer celular que conocí en mi chiquititud pasó a ser de Microsoft en una operación sin precedentes en esta industria: estuvo valorizada en 200 mil millones de euros y fue comprada por un 2.5% de su valor (5.4 mil millones de euros). ¡Qué carajos! Sigue leyendo

Memorias: Cuando ingresé a la universidad…


En julio pasado terminé lo que inicié hace siete años. Leyeron bien: s-i-e-t-e años. El mundo real no te hace las cosas tan fáciles como te lo imaginas a los 17, y entre esas cosas está la universidad.

(Ya) no me quejo, la verdad. La disfruté, la odié y le guardo cariño: algo así como un ex con el que pudo ser pero no fue y, bueno, igual hoy eres feliz y aprendiste harto. Así que hace unas horas tuve una epifanía (exagero, pero por ahí va). Estuve leyendo varias cosas sobre la OPI de Twitter en mi smartphone camino a una reunión y me dije: “¿Qué coño estaría haciendo hoy si no fuera por mi smartphone y mi curiosidad por Twitter como empresa?”

Y no sé por qué, pero me acordé de algunas cosas que en el 2006 no existían (o que no sabía que existían), que vi por primera vez y otras más que ya dejaron de existir desde entonces. Aquí vamos:

(mercadolibre.com.ar)

(mercadolibre.com.ar)

Cuando ingresé a la universidad…

1. El dólar estaba como a S/. 3.20. Y un año después aún no bajaba de S/. 3. Ahí tuve mi primer empleo (en dólares). Era un mundo feliz.

2. Los BlackBerry eran la voz y nunca imaginé que podría comprarme uno. Nadie concebía lo que sería Android.

3. Samsung era una marca que conocía solo por sus electrodomésticos.

4. No había Facebook ni Twitter y todos mis amiguitos usaban Messenger y Hi5.

5. Gmail era muy “elite” (/ɪˈliːt eɪ-/) como para interesarme en abrir una cuenta.

6. Escuchaba La Ley y estaba saliendo de mi onda punk peruano Inyectores-Diazepunk y empezaba a conocer La Sarita. Me enamoré de Tool (1990) y A Perfect Circle (1999). Yellowcard, Panic at the Disco, My Chemical Romance eran nombres que sonaban en MTV (creo que aún veía MTV).

7. Mi primer trabajo de argumentación tenía que ver con el etnocacerismo y cómo Ollanta nunca llegaría a ser presidente con esa “ideología”.

8. La “cultura chicha” era el tema central de debate en mi clase de Sociología. Fuera de clase era el Mundial en Alemania.

9. No tenía edad para votar. No entendía por qué Alan García eran tan aclamado.

10. Nadie hablaba nada sobre cosas ‘2.0’ ni social media. 

11. Tenía un blog que se llamaba En touchant les mots en Blogspot donde escribía textos larguísimos con más boludeces pseudoliterarias de las que se podrían imaginar jamás : )

12. Work and Travel era la fuente de primer trabajo más popular entre mis amiguitos (aunque yo no tenía plata ni para la visa).

13. Usé una Mac por primera vez. Los iPods eran enormes, aún se usaban los diskettes e Internet Explorer era todo lo que había (y nos encantaba).

Para cerrar, el primer video viral de  la época (según yo): EDGAR CAE AL AGUA. ¿Se acuerdan?

Alan García: cuando la conchudez se alucina la heroína del cuento


dire251009alan

Alan y su “indignación”. Foto de La República.

APARENTEMENTE, ya no se robaron el pulmón de la exhibición del Cuerpo Humano. Susan Hoefken, supuestamente, armó toda una farsa para que esta exhibición llamara la atención y hubiera más visitantes a la exposición. Esta táctica, evidentemente, fue demasiado ingenua como para pensar que la gente iría a ver  una exposición donde van rateros [generalización errónea, pero son cosas de la publicidad], o donde el precio está como quien va a una discoteca [pero sin licor, lo cual le quita todo el encanto].

Entonces, por ahí aparece Alan García, que se pronuncia acerca de todo (entiéndase por todo: la muerte de cantantes y la mentira de la virtualidad real de las redes sociales) menos sobre lo más importante para decir que esta señorita  debería renunciar a la nacionalidad peruana.

Dizque ha habido daños a la imagen del Perú en el exterior, como si el robo del pulmón hubiese borrado el hecho estadístico de que somos unos de los países exportadores más grandes de cocaína, o que nos recuerden por haber sido el país que dejó crecer el odio hasta permitir que una aberración como Sendero Luminoso vea la luz,  o como si la costumbre de hacernos “los vivos” ante cualquier ley no sea nuestra fama por antonomasia. Es como decir que robar el pulmón de esta exhibición nos hubiera hecho perder a un grupo de inversionistas para explotar alguna mina o algún lote de Camisea.

La idea de que un hecho aislado como este se convierta en un generalización no es realmente una consecución de ideas demasiado lógicas, sino el efecto de que cuando se repite en los medios de comunicación entonces significa que “eso” pasa todo el tiempo. Es como pensar que es más peligroso viajar en avión que en bus sólo porque cuando se cae un avión las pérdidas humanas son más dramáticamente cubiertas por los medios  que de si sucedieran en un bus interprovincial (bueno, esta es la excepción en el Perú, claro está).

Por eso digo que Alan García, aparte de ser conchudo por las declaraciones que ha hecho, contribuye a un pensamiento poco reflexivo sobre lo que significa “hacerle daño al país”. La imagen de un país no tendría por qué verse radicalmente dañada por un hecho aislado ejecutado por una persona en particular. La imagen de un país se transmite por sus medios de comunicación, por los peruanos que emigran, por los inversionistas que vienen, por el cuidado que el Estado le da a su aparato estatal, por la política que se maneja, etc.

Eso de “nacer de casualidad” nos hace preguntarnos, ¿acaso alguien es capaz de planear con total seguridad en qué lugar geográfico va a concebir a sus hijos? ¿Para ser peruanos honestos que no serían capaces de hacerle daño al país nuestros padres tendrían que haber dicho, “oh, hay que elegir el Perú para que nazca nuestro hijo”?

¿Qué diablos significa “eso es lo malo a veces de nacer de casualidad en el Perú”?

Ni a los de Sendero se les dijo semejante cosa. Ni se lo dijeron a Alan en los ochenta cuando llevó a un país entero a la pobreza. Decir semejante cosa tan solo es un patético ejemplo de cómo el orgullo de ser peruano y ser feliz se convierte en un nacionalismo conchudo que se alucina el bueno sin mirar la paja de su propio ojo.

Si Hoefken es culpable, pues que se la sentencie de acuerdo a ley. ¿Para qué emitir juicios desquiciados que contribuyen al odio innecesario?

Otra cosa más, ¿cómo es posible que Nicolás Lucar diga que la gente quiere linchar a Hoefken? ¿Tan salvaje nos cree?

Por último, ¿quién puede decir en qué país debió nacer uno u otro si las fronteras son tan solo convenciones sociales?

Hasta acá llega mi higadito.

Tonterías de Alan:

Lo que dijo sobre Hoefken

Como si nadie supiera que Toledo y Alan son amigos

Alan y los petroaudios

Alan García tiene un sueño: estar en el reality de Gisela