Entrevista: ¿Y quiénes son estos de El Panfleto?


Mientras los correos personales de René Cornejo (el expresidente del Consejo de Ministros, por si no se enteraron) eran descargados por periodistas y chismosos gracias a una travesura -delito, como quieran llamarlo- de LulzSecPeru, yo tenía en mis manos (léase, en mi bandeja de Gmail) algo diferente (¿e igual de inservible?): toda la verdad y nada más que la verdad sobre los orígenes y planes de El Panfleto, uno de los sitios web peruanos con las “noticias de mentira” más políticamente incorrectas que podrán encontrar en nuestra fauna virtual.

¿Ya se enteraron de que Yola Polastri podría llevar a la ruina a las AFP? ¿Saben que en la Clínica Veterinaria de San Marcos, si llevas a tu perrito, te lo devuelven soviético? ¿Ya conocen la historia de la chica del San Silvestre y su novio que se excita con las secretarias de Cimax?

Las tres notas son divertidamente ofensivas y ninguna de esas historias son de verdad, claro #ohwait. En elpanfleto.pe, la sátira es la única realidad. Los estereotipos, incoherencias de discurso y malas costumbres peruanas son sus mejores formas de retratarla. Y hay señales de que les funciona: solo esas tres notas han sido compartidas 18 mil veces en Facebook.

Así que esta semana, por capricho de mi curiosidad, les envié un correo-entrevista para ver quiénes están detrás de este proyecto. Porque será (parece nomás) un hueveo, y aunque no son los primeros en hacer algo así, les veo un potencial de crecimiento al nivel Chigüire Bipolar (clic para que te enteres). Oh sí, #soyguru.

elpanfletoportada

Los orígenes

“La idea empezó el 2010, en San Marcos. Era año de elecciones universitarias, y Arnulfo –el fundador–, era un triste y anónimo cachimbo de Antropología. Él, con su enamorada de aquella época, deciden comenzar a redactar unas cinco o seis noticias con las cuales reírse de los estereotipos y taras de la facultad y, en general, de la universidad”, cuenta el equipo de El Panfleto.

Es así que esta idea ve la luz en el 2011, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (siempre con un presupuesto menor que el año anterior, en pro de la educación, ¿no?), como una hoja de Word bien fea (sorry chicos), pero con titulares ingeniosos del tipo “Conferencia: Marx y la problemática de ‘Al fondo hay sitio'” o “Comité de Comensales exige estatización de Mundo Light”. En ese entonces, su público objetivo era uno: estudiantes de San Marcos (aunque si eres de la PUCP -aka PUKE- también lo entiendes).

“Luego de la primera edición decidimos abrir un perfil en Facebook, que es la madre de la actual página“, continúa El Panfleto con su historia. El papel les duró solo para tres ediciones (se aburrieron, de hecho) y lanzaron la web en diciembre del año pasado. “Cuando la abrimos, arrastramos a nuestra portátil del primer perfil. No éramos un tema nuevo, pero nuestras metas sí: salir de la universidad y abrirnos, desde Aracataca hasta Pelotillegüe”.

Diario sanchezcerrista del Perú

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WEF 2013: El Burning Man de los multimillonarios


El World Economic Forum tiene algo en su pronunciación que lo hace ver importante y misterioso (o bueno, tal vez es solo mi impresión). Puede ser que sea ‘World’ o ‘Forum’ lo que subestima su significado en mi cabeza, pero lo cierto es que es considerado como uno de los eventos de economía -a nivel empresarial y de gobierno- más exclusivos del mundo (invite-only, #bitchplease).

(genevalunch.com)

“La brecha entre ricos y ultra ricos está aumentando” – (genevalunch.com)

Ayer, por casualidades de la vida, me topé con un tuit de Bloomberg que me dirigió a un reportaje genial (G-E-N-I-A-L) sobre este evento. Un par de minutos y el mundo se ilumina ante el misterio y la importancia de esta reunión, que este año será entre el 23 y 27 de enero en Davos, Suiza.

Como no puedo embeberlo aquí (mis habilidades de programadora web tienen sus límites), soltaré algunos datitos.

1. Invite-only is serious business

La membresía básica anual cuesta US$50 mil y la premium está US$500 mil. Normalmente los invitados -empresarios y gobernantes- no miembros no tienen que pagar nada para entrar, pero el gasto para llegar a esta ville a 92 mil km de Zurich tiene su precio: unos US$20 mil para llegar ahí en avión (OK, con el avión o el helicóptero privado ya es otra cosa).

2. Nada que Ibiza: los tonos que ponen están en el WEF

Obviamente, esta fue la mejor parte del mini-reportaje de Bloomberg. Resulta que los miembros premium tienen acceso a estas cosas y no es por nada pero, si Coca Cola, PricewaterhouseCoopers y otros así van a organizar fiestas en Suiza, no me lo quiero perder. Y los señores miembros del WEF tampoco, al punto en que el evento también se le conoce como el Burning Man for Billionaires. 

¿Qué demonios quiere decir esto? Como soy una nerd, una combinación de Wikipedia y un par de blogs me lo explicaron: Burning Man es como un montaje-concierto que se realiza anualmente en Black Rock, Nevada, en el que los grupos de rock alocan a los asistentes hasta que, bueno, el festival termina quemándolo todo, literalmente:

Lamentablemente -y como era de esperarse- no hay videos que dejen constancia de cómo tonean los multimillonarios en el WEF. Pero nuestros amigos de Bloomberg nos siguieron soltando pistas:

3. Constelación fiestera

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Closure para Lorena Chauca


En su viaje a USA, porque se ganó la oportunidad de asistir a una capacitación.

Ya no tengo claro el año en que conocí a Lorena, pero recuerdo que ella aún daba clases los sábados en el ICPNA del Centro de Lima (si la memoria no me falla, ese era el local). Yo recién había comenzado a enseñar, de lunes a viernes, en el ICPNA de La Molina. ¿Por qué  trabajar en eso si estaban estudiando periodismo?, se preguntarán algunos. Justamente por eso, porque no queríamos dejar de estudiar.

Pero yo ya sabía quién era ella antes de ese día. En la Facultad, bueno, era inevitable verla como la “mano derecha” de Balo, quien ahora es jefe del Departamento de Comunicaciones. Aparte de trabajar con él en su época de coordinador de la especialidad, también editaba la revista Impresión.

Así nos conocimos, ante la sorpresa de que ambas éramos teachers. Pero no, desde ese momento no es que fuimos inseparables o nos volvimos las mejores amigas. En realidad, es muy probable que de todo el “grupo” (ya saben quiénes son, chicos) yo sea la menos cercana a ella. Es probable.

Lorena, sin embargo, era de esas personas que simplemente irradian la sensación de que estarán ahí para apoyarte en huevaditas y cosas importantes.  Puedo dar un par de ejemplos. Cuando estuve buscando trabajo a principio de año, me dijo que mejor no tomara la práctica que estaban ofreciendo en Publimetro porque yo “ya estaba para otra cosa más”. Y luego hizo los mejores comentarios cuando le preguntaron por mí para que me contraten en Gestión.

La vi el sábado 27 de octubre, en el cumpleaños de la hija de unos amigos en común. La fastidiamos porque no había ido a celebrar con nosotros la culminación, con hora de cierre y todo incluido, del especial multimedia “Memoria en Deuda”, por el noveno aniversario del Informe Final de la CVR. Fue el proyecto más reciente de Número Zero, una ‘revista digital’ que cofundó cuando todavía era alumna. Tanto que la fastidiamos, nos dijo: “¡para la próxima vez, será!” Le creímos.

Ya casi termino con esto. No daré detalles sobre su prolífica carrera, que aún estaba en ciernes, pero imagino que ya sacan su línea (aparte, este post tendría el doble de extensión). Tenía 25 años y murió de la manera más estúpida e injusta. Creo que eso es lo que más nos duele a todos, quienes la conocimos de manera más o menos íntima cada uno.

“Era el destino”, “a veces sucede lo inexplicable”, y otras cosas más me han dicho ayer. Quién sabe, la mayor parte del tiempo uno inventa excusas para recobrar algo de perspectiva, darle algo de sentido a lo que claramente no lo tiene. “Me jode y siempre me va a joder la muerte, no la entenderé nunca”, me dijo otro amigo un poco más curtido en estos asuntos.

Lorena era una de las flacas más cuerdas y con más personalidad que conocí. Que no se confunda por sus lentes. Sospecho, con mucho atrevimiento, que se hubiera quebrado pero se hubiera vuelto a levantar si estuviese en el lugar de cualquiera de sus deudos: colegas, amigos, conocidos, padres y enamorado. Solo nos queda honrar esa fortaleza, sea cual sea la excusa que nos inventemos para ello.

This is part of my closure, honoring your impeccable English. Bye, Lore. I know you get me. 

Otras despedidas:

Lorena Chauca en el alma de Publimetro.

“Adiós” – Número Zero.

La Parada: entre la autoridad y los caballos


Ayer todos nos quedamos medio trastornados por la cantidad de choros que salieron a ‘defender’ a su querido mercardo de abastos y bueno, a robar todo lo que encontraron a su paso, hiriendo a policías, periodistas, fotógrafos y… caballos.

¿Por dónde comienzo? Digamos, por el final. Dos muertos (de 20 y 32 años) y más de 100 heridos: tres menores de edad, dos mujeres, unos 66 policías y otras cuarenta y algo personas que fueron tratadas en el Hospital Dos de Mayo. Sin olvidar las pérdidas económicas de más de un millón de soles, según los comercios de Gamarra afectados por los robos de los delincuentes.

Los caballos y yeguas de la Policía Montada también la vieron negra, en especial Lamar, la yegua que tuvo que ser sacrificada. Esta práctica, que es realmente la más ‘humana’ y dentro del protocolo para los animales en estado irrecuperable de salud, ha despertado reacciones como esta:

Lo cual no tendría nada de malo si no fuera porque fue publicada con este mensaje: “Los animales no son armas”. Let me break the news for you, Generación Joven PPK (que colgó la foto en su FB): ¿cuándo se dijo que la Policía Montada usa a los animales como armas? ¿Se dieron cuenta que quienes tenían armas de largo alcance eran en realidad los delincuentes que arrasaban con todo a su paso?

Que los caballos hayan terminado en una situación de violencia no quiere decir que hayan sido llevados ahí con la intención expresa de ser escudos (o armas, claro, es diferente también), que es lo que el mensaje en defensa de los animales parece decir: “han usado a los pobres e indefensos (podrían matarte si quisieran) animales -que no ‘entienden’ qué hacen- como armas”.

Back to the human

Ahora pasaremos a las personas: los fotógrados, camarógrafos y periodistas que fueron a cubrir esta absurda violencia. Qué héroes, debo decir. Incluso un cámara de Canal N mandó todo al carajo y quiso defender al policía caído que tanto conmocionó en las noticias.

Otro camarógrafo, esta vez de TV Perú, aún está en riesgo de perder la oreja (felizmente que no fue culpa de ningún caballo porque ahí sí que se arma la guerra). Una fotógrafa de La República, que espero  esté bien, hizo una de las capturas más avezadas que he visto hasta ahora en Lima:

Melissa Guevara / La República

En algún momento del día vi un comentario en mi timeline de FB que cuestionaba la actitud de los periodistas en situaciones como esta: “¿Por qué no dejaron de hacer lo que estaban haciendo para ayudar a los policías?” Creo que es más que obvio que si dejaran de hacer su chamba entonces, querida, jamás te enterarías qué coño está pasando ahí, ¿no? ¿O me van a decir que saldrán ustedes mismos a ver lo que pasa? Y cuando lleguen ahí, ¿qué harán? ¿Llamar a las Fuerzas Armadas? ¿Quién dice, “llamar a la prensa” a la una, dos…? Creo que mi punto está claro.

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El precio de ‘estar rica’ en el Perú


La querida Miss Colita dejó de mostrar el poto en una foto y se alzó la protesta… ¿O es solo mi impresión?

Vanessa Tello en la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico (Foto: terra.pe)

Debo decir que sé tanto sobre modelos como sé sobre deportes. O sea, es muy deprimente hablar conmigo si escoges esos temas. Pero así como sé que el Barça es el eterno rival del Real Madrid y que Juventus es un equipo italiano, también sé (o creo saber, como con el fútbol) quién  es Vanessa Tello.

Para quienes no son peruanos (asumiendo que la conoce todo el país), Vanessa Tello es algo así como el paroxismo de la sensualidad femenina, totalmente inalcanzable por la plebe masculina y envidiada por sus pares del mismo género.

Sobre lo primero estoy segura –todos los hombres que conozco quieren probarla–, sobre lo segundo, ni idea. Las mujeres, al menos las que conozco, no suelen decir a quién miran con recelo o no, a riesgo de exponer sus propias inseguridades.

En fin. Ahora vamos a agarrar de punto a Vanessa Tello. ¿Por qué? Con el poco conocimiento que tengo de este “caso”, en algún momento de este mes, un canal de televisión reprodujo imágenes de esta modelo dando una charla sobre nutrición en la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico.

El lío comenzó, a mi parecer, porque dizque la charla fue “personalizada”, dirigida exclusivamente al director de esta entidad, Oswaldo Plasencia. No faltaron los comentarios masculinos del tipo: “yo también quiero que me dé/haga un privado” o cosas por el estilo que los hacen sonar (porque solo suenan, eh) súper sementales (si la tuvieran frente a ellos, calladitos nomás… Am I wrong?). Claro está, nadie se toma a pecho esos comentarios, ¿no? (para qué, si así es la “cultura”).

Poto vs persona

Vanessa Tello

Realmente no sé si el tema se habrá aclarado o no. El asunto, en teoría, sería “periodístico” ante la posibilidad de que se le haya contratado en calidad de nutricionista, cuando no se ha graduado aún (digánme por favor, ¿cuántos sabían que estudiaba nutrición?) y que se le haya pagado por sus “servicios”.

Pero cuando leí la descripción que hicieron de Tello en esta charla, y cito:

[…] vistiendo una blusa de transparencia que dejaba ver un top de tiras de color rosado y una falda ceñida hasta la rodilla que dejaba apreciar sus cotizadas curvas.

Mi reacción fue algo así (tomando en cuenta que tenía un taza de café en mi mano, la figura es casi igual):

Sorpresa, volvemos al físico. OK, entiendo que es la cortina de humo perfecta y demás etcéteras, pero is this the best you can do? Lo que me encanta de esta “noticia” es que la foto de Miss Colita con Plasencia es tan perfectamente fuera de contexto que nadie sospecha, porque obviamente está más claro que el agua, que fuera del encuadre puede haber… más gente.

Pero como están solitos, oh God, la charla fue “personalizada”.

Aunque todo esto me gusta mucho más porque creo (contradíganme, #bitchplease) que nadie se alucinó jamás a Tello con ropa, o con la capacidad de dictar una charla aunque no sea una profesional colegiada, o ser tan buena alumna en su clase que fue recomendada para tal tarea (o que tan solo fuera parte de una actividad académica).

Es más, me divierte y me entristece –sí, bienvenidos a mi ambivalencia– que a una persona se le quite cualquier crédito por ‘estar rica’. Bueno, tampoco la quiero victimizar, bien que se metió al mundo del modelaje (¿?) sabiendo el tipo de “público” (si se le puede llamar así en lugar de pajeros) que le esperaba.

Me queda, sin embargo, una pequeña duda. Si hubiera sido Majú Mantilla, la reina de belleza ganadora del Miss Mundo, en su lugar, ¿la hubieran jodido tanto así? Mi conclusión es: ser bella y ‘estar rica’ son dos cosas distintas. Si eres lo primero, eres sofisticada y respetada. Si eres lo segundo, la gente solo quiere ver tu poto (y demás partes curvilíneas). El precio es que una vez que lo mostraste, solo eres eso y nada más.

Majú Mantilla

Ser un poto o no. He ahí el dilema. Ojalá Tello logre hacer valer su chamba sin que se fijen en su blusa traslúcida. Algún día.

Por si no sabían, en un blog donde el autor ya no escribe más  😦 está el origen de la Colita del Perú: “Yo te descubrí”

Probablemente David Reyes abrió la caja de Pandora, sin saberlo. Puras mentiras, me diría.

De violaciones, televisión y memes


Crítica no constructiva, alocada y personal sobre algunas cosas que pasaron en la semana de la ‘grati’ por Fiestas Patrias.

“Let me rape you, please”

Amo los memes. Me parecen geniales cuando reproducen temas ingeniosos con imágenes “nada que ver” con la pregunta planteada o cuando ajustan algunas frases a las imágenes de trasfondo. Algo así como cuando fue el torneo de la Champions League y uno de los jugadores se falló un gol imperdonable.

Imagino que todo comenzó con un par de tipos/as con tiempo libre que decidieron hacer una paginita en Facebook para colgar sus memes. Luego de un tiempo (Internet time: two days), una horda de páginas surgieron con los temas más jalados de pelos (desde “saluda a la lechuga porque es saludable” hasta “Yo también eh llamado mamá a la profe” [sic]) ya no solo para “divertir” a otros, sino con mensajes del tipo:

Si quieres 850 millones de solicitudes de amistad y 400 millones de suscriptores, ponle like y comparte esta imagen.

En mi pequeña lógica, pensé que la idea de querer ser popular en Facebook era algo trasnochada y que todos entendíamos la fórmula:

[más amigos/suscriptores ≠ soy súper chévere]

Obviamente, estaba equivocada (porque todos los memes que mi red en Facebook comparte ahora llevan ese aviso “jalador”). Al darme cuenta de eso, dejé el tema de lado y me sentí, nuevamente, sola con mi razonamiento sobre the Internet world. En fin, cerré el caso.

Pero, el sábado –horas previas a un partido de fútbol local súper importante que no vi– me topé con la página Déjame violarte, por favor. La indignación de una amiga feminista (no, no es lesbiana) me llamó la atención. “La violación es un acto aberrante… Me da asco ver que la gente postea esto en Facebook”. 

Por ahí saldrán los abanderados del liberalismo sexual y eclécticos demás a decirle, “Come on, el acto sexual también involucra una cuota de violencia, lo hace todo más rico” / “Obviamente no se trata de una violación, si no, no te pediría permiso”  o la cancelarán con un simple “mojigata”, “cucufata”, “aburrida” y demás adjetivos cuya existencia algunas personas acaban de descubrir gracias a este post [qué bacán es contribuir a la educación del país].

A ver, lo que menos quiero es pontificar sobre este asunto. Sin embargo, sí me parece una locura que este tipo de expresiones, a menos que se hagan de manera extra-super-archi privada y dentro un contexto ultra-hiper claro, salgan a la luz de la vida convirtiendo una violación en un acto de humor. 

Give me a freaking break. 

O sea, ya el hecho de que te quieras chifar a alguien y lo postees en tu muro de Facebook a través de la página “Déjame violarte, por favor” (sin mencionar a tu susodicho/a, oh gran misterio) es lo más triste que pueda existir para el autorespeto de cualquiera.

¿Culpa a la televisión?

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