Un quinquenio más para Perú


El 28 de julio fue un día marcado por una atmósfera de extraña tranquilidad en mi casa. Después de un corto periodo de encontrones políticos con mi familia, todos escuchamos el discurso de juramentación de Ollanta Humala (OH). Fue afortunado que no durara dos horas, como recuerdo alguno de los mensajes presidenciales de Alan García, ahora expresidente de este país.

ollanta humala presidente

"Oh yeah, look at me now bitches" foto: muladarnews.com

¿Qué se pude decir sobre el tan esperado cambio de mando? En realidad, hay varias cosas, entre cómicas y fastidiosas, que trajo esta juramentación: los piropos y vituperios de fujimoristas y nacionalistas durante todo el discurso, la mención casi socarrona de la Constitución del 79, el vestido de Nadine (uf, aquí todas las mujeres se creían conocedoras de lo último en la moda… Bastaba con leer algunos tweets) y, lo más importante, el contenido del discurso.

El flamante y aparentemente inesperado primer ministro, Salomón Lerner Guithis (ahora llamado “Lerner Ghitis” por alguna prensa para evitar confusiones con otro académico del mismo apellido paterno), no dudó en calificar el mensaje de “esperanzador”. Cumple, como debe ser, con su papel de salvaguardar la “confianza” que este nuevo gobierno debe proyectar. Como contraparte a este mundo de felicidad, Steven Letisky señaló en una entrevista al diario La República que fue innecesario jurar por la Constitución del 79, ya que — como bien se vio — puso el dedo en la llaga para crear más polarización de la que ya había.

Este debate entre si estuvo “bien” o “mal” jurar por la Constitución del 79 despertó las opiniones de muchos. Fernando Rospigliosi, como era de esperarse, criticó duramente todo lo acontecido en el cambio de mando; por otro lado (muy, muy opuesto), Gustavo Gorriti defendió la posición de OH al respecto, denostando los reclamos de las congresistas Luz Salgado y Martha Chávez, resaltando la conchudez de aquellas por su intento de defender la constitucionalidad de la Carta del 93. Más allá de si fue bueno o malo, la verdad es que este 28 de julio nos dimos cuenta (de nuevo) que los niveles de piconería peruanos son astronómicos… Y que las ganas de joder también. ¿Aprenderemos alguna vez a entender la palabra “mesura”?

Aquí, un recordaris de lo sucedido:

La mirada exterior

Entre las cosas irrelevantes que ocuparon (o desperdiciaron, en todo caso) el tiempo de la gente, estuvo el vestido de Nadie Heredia, primera dama de la nación. El Comercio, siempre a la vanguardia de la noticia, publicó una nota a modo de encuesta sobre el tema. Con tan solo ver los primeros diez comentarios podemos darnos cuenta que ahí no pasa nada.

Volviendo a temas más importantes, varios otros medios extranjeros se tomaron la libertad de ocupar algunos titulares — al menos en sus sitios web — sobre nuestro nuevo Presidente.

El primer ejemplo viene del diario El País, cuyo editorial “El prudente Humala” resalta que éste “encarna un tránsito de libro entre ambas alternativas [el lulismo de Brasil y el chavismo de Venezuela]”. Una perspectiva que de hecho sacará pica a muchos, especialmente a los  fans de “Humala no va a gobernar mi país, cruzada antihumalista”, “1827: ni un día más” y los miembros de “Nosotros NO deseamos a Ollanta Humala como presidente en el 2011“. Sí, expresan su opinión, pero viviendo en paranoia y negación… Oh bueno.

Le siguen los medios como Al Jazeera, que eligió hacer un énfasis en la parte del discurso referida al combate de la pobreza y la incorporación de la frase “inclusión social”; asimismo, subrayó como exitosa la jugada que Humala llevó a cabo para desatar sus lazos con Chávez y coquetear más con Lula. “He says he is inspired by Brazil’s ex-president Luiz Inacio Lula da Silva who was able to reduce poverty while fostering economic growth”, indica la nota.

Finalmente, tenemos al periodista Patrick Bèle y su blog Regards latinos, en el sitio web del diario francés Le Figaro, quien hace una breve revisión del primer mensaje presidencial de OH. La bonanza económica es contrastada con la gran fractura social entre “ricos y pobres, los indígenas y criollos, entre la región costera y el Este del país”. El programa Pensión 65, el aumento del sueldo mínimo y el impuesto a las “sobreganancias” mineras terminan siendo los puntos principales comentados por el autor.

“Queremos patria”

Una frase me pareció anecdótica y emocionalmente persuasiva durante el discurso del Presidente. Citó a Víctor Andrés Belaúnde al final de un discurso en San Marcos (1919), quien “lanzó una proclama que era, al mismo tiempo, un grito de batalla y una demanda: queremos patria“.

El auditorio aplaudió y comenzaron a llover los “¡Ollanta Presidente!” Inmediatamente, Humala señaló que José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre retomaron esta premisa para “convertirla en pensamiento y acción”.

Todo muy bonito. Sin embargo, sus palabras nos confirman que luego de 92 años, esa proclama aún sigue siendo un deseo y no una realidad. No olvidemos el maltrato que nos autoinfligimos durante la campaña presidencial: tildamos a otros de ignorantes y estúpidos por pensar diferente a nosotros, y tengamos por seguro que eso desaparecerá después de este cambio de mando. ¿Queremos patria? Muy en el fondo, espero que sí.

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