Mi periodismo naive en tiempo de elecciones


Fuente: mediapulse.org

Después del escandaloso despido de dos periodistas de Canal N, se ha abierto más de una herida a la ya poco valorada profesión periodística. En cierta forma, todos sospechábamos que la información era, como en todo el mundo, afectada por los intereses de grupos mediáticos y políticos, pero tal vez no pensamos que nuestra realidad sería tan penosa. Tal vez creímos que aprendimos algo luego de la decadencia ética por la que pasó este gremio en los años noventa.

A sabiendas que comentar sobre el voto “correcto” no tiene sentido porque resulta de la experiencia de cada votante, me interesa el nexo entre esa experiencia y la esfera política de este país: los medios de comunicación. Muchos afirman que nuestra crisis política se debe a la carencia de partidos, pero esto llama a preguntarnos qué es lo que nos lleva a una dirección cada vez más alejada de esa soñada institucionalidad  del sistema de partidos para terminar prefiriendo uno basado en la imagen del candidato. ¿Nuestra crisis se debe únicamente a la falta de partidos representativos? ¿No será la performance del periodismo la que ha ido destruyendo la participación ciudadana hacia la conformación de una sólida representación política?

A veces olvidamos que el mundo de los lobbies, los favores, las negociaciones, las prebendas, etc. —sí, de la política— ya no es ajeno a la población. Algunos intentan calificar dichas prácticas como indebidas, pero la realidad es que son lo único que hacen funcionar nuestro sistema de gobierno. Los políticos tienen sus problemas e intereses y, por su parte, la ciudadanía también tiene los suyos. Habrá, ciertamente, unos pocos honorables funcionarios públicos que aún traten de salirse de la línea y serán, justamente por eso, los que se verán más entrampados para integrarse completamente a la política.

En ese desfase, ¿quién cumple el rol de interesar al uno por el otro? Nada menos que los periódicos, la radio, la televisión, las revistas (en muchísimo menos medida) y, más recientemente, los online media. Son MEDIOS para llegar a la realidad del otro.  No obstante, tampoco olvidemos que lo mediatizado es una reconstrucción limitada de la realidad, ya que actúa como un filtro que elimina gran parte de the big picture.

Fuente: npa-medias.blogspot.com

– ¿Cree usted sí o no en la fiabilidad de las encuestas?

– 50% de mí cree en ellas firmemente. 

¿Qué le sucede al periodismo peruano? ¿Qué piensan la ciudadanía y los futuros periodistas al respecto? Personajes de la talla de Ricardo Uceda ya han dado su opinión sobre el actuar de este gremio profesional, pero termina diciendo lo que a los universitarios nos enseñan en deontología: “los medios deben buscar agresivamente la verdad”; pero estas elecciones nos han demostrado que esta búsqueda no es apreciada. Si el núcleo de nuestro ejercicio profesional —en su dimensión ideal y no actual— no es valorado, ¿qué nos queda a los que estamos por graduarnos? ¿Qué hacer si la oferta mejor pagada entre los medios se reduce a El Comercio y el Grupo RPP? ¿Es realmente imposible conciliar la lógica de la empresa con la tarea primera del periodista?

No es cuestión de denigrar a los empleados de los medios de referencia ni de alabar a los que se computan independientes por ser freelance o por tener un sitio web que realmente no genera ningún ingreso más que la satisfacción de cumplir con ese ideal deontológico. Pero de satisfacción no se come.

Entonces, está la cuestión de cómo la industria de la información peruana se proyecta hacia el futuro. ¿Seguirá apostando el periodismo político por una nota televisiva que entrevista a adivinos en programas dominicales? ¿Seguiremos alucinando que una buena cobertura de las elecciones se hace gracias a las pantallas holográficas —o como se llamen— y al despliegue de cuchumil reporteros grabando cada respiración de los candidatos?

La verdad es que (pareciera que) los comunicadores, pero de manera más crucial, los periodistas, no se dan cuenta de que también son actores sociales. Son los que tienen el acceso a información que los ciudadanos, inmersos en sus problemas, no tienen ni les interesa tener a primera vista; son los que se han formado para tener un marco de interpretación que procese esa información de la forma más veraz posible, de manera que se convierta en un producto presto al interés y la reflexión del ciudadano.

La idea es que el periodismo logre productos que le sirvan al público, pero la verdad es que las empresas buscan generar segmentaciones en el público para ampliar la demanda de anunciantes. Sí pues, es un escenario en el que difícilmente encontrarías gente que quiera trabajar en él. ¿Estamos locos los que cuestionamos el futuro de nuestro trabajo? Tal vez. Por mi parte, al menos ya tengo las preguntas, ahora me falta encontrar las respuestas. Yes, I’m still living in a dream… 

**No pude evitar publicar esto después de haber asistido a este conversatorio**

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