Amigos y rivales: la universidad y el trabajo


studying

(edudemic.com)

Ingresar a la universidad es una experiencia única y saludable para la autoestima, especialmente para aquellos que salieron de colegios estatales, donde no existe el término “bachillerato internacional” ni “ingreso directo”, pero donde sí prima la cuota para las fotocopias, los puntos extras si traes útiles escolares (se pone mejor si eres parte de la escolta de los desfiles). La universidad se convierte, entonces, en ese mundito al que uno no pensaba acceder, particularmente si se aspira a estudiar en una universidad particular y no a una nacional, como los viejos hubieran querido.

No sé cómo funcionarán las cosas en otras universidades particulares o estatales (la verdad es que no me da ganas de hacer un sondeo para este post), pero llevo suficiente tiempo en mi universidad (cuatro años y medio) como para decir un par de cosas que la hacen completamente disfuncional e incoherente para un objetivo: formar jóvenes económica y profesionalmente independientes que no dependan de la financiación de tutores mientras cursan la carrera universitaria (léase padres, tíos, abuelas, etc.).

De mi pequeño círculo de amigos y conocidos, creo que a lo mucho conozco un par de egresados que ya están trabajando en algo relacionado a sus carreras. Un par. Recuerden: son egresados. De todos los de mi promoción, que están más adelantados que yo (pasando a noveno nivel), ninguno trabaja (en el verdadero sentido de la palabra: recibiendo un sueldo). Algunos que otros han sido practicantes en actividades no relacionadas a sus carreras dentro de su misma casa de estudios.

Por ahí me dirán que es culpa de ellos por no buscar trabajo, por no tener contactos, o por no tener “talento” para ser jalados para apoyar en algún trabajito a algún profesor. Este tipo de comentarios subestiman completamente la capacidad e iniciativa de los universitarios –en estos días y con la tecnología disponible– para trabajar y construir un camino hacia la independencia de su situación económica familiar (y de pasada apoyarla). Es fácil disfrutar de prácticas no remuneradas (o remuneradas con una miseria) al iniciarse en la carrera, siempre y cuando uno disponga de otros para llevar una vida sin carencias, ¿pero qué sucede cuando no hay otros para suplir esas necesidades?

Creo, por la experiencia que tengo durante estos últimos cuatro años y medio, que una universidad sería la mejor si puede cumplir dos objetivos: dar una educación de calidad y actualizada según el campo profesional que uno siga mientras da tiempo suficiente y razonable a sus alumnos para insertarse en el mercado laboral antes de terminar la carrera. Aun si es que no se comienza a trabajar en actividades relacionadas a la misma, la disposición del plan curricular debería estar a favor del alumnado y no a la disponibilidad de los profesores. ¿O es que asumimos todos que vivir de los padres hasta los 25 años –o más– es una situación normal y regular que todos tienen la fortuna de vivir? No puede haber peor uso del sentido común que ese.

Este no es un post que pide solidaridad para con su autora. Es una preocupación genuina por el futuro de esta sociedad, donde los pocos (verdaderamente pocos) jóvenes que tienen la fortuna de estudiar en la mejor universidad del país –según profesan los rankings éstos que salen en la Internet– parecen estar olvidando que una formación que contribuya a su madurez personal es la que les permite hacer en el mundo, como personas capaces de administrar dinero, tomar decisiones que afectarán su vida y la de otros sirviéndose de su carrera profesional.

Podrán decirme, “¿para qué tanto apuro?” No es que el tiempo se vaya a acabar, pero ¿no sería bonito vivir de forma que uno pueda sustentar su economía y no perder las ganas de aprender en el mundo académico? ¿No sería bonito conciliar un tiempo para el trabajo y otro para el estudio sin que tener que pasar más de cinco años en la misma facultad? Yo encontré la forma, pero aún así sigue siendo más difícil de lo que debería ser. Y eso que estoy en la mejor universidad… Y eso que estoy en una, al menos.

4 pensamientos en “Amigos y rivales: la universidad y el trabajo

  1. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s