Mistura 2010: entre lo exótico y lo familiar


La expectativa que se había creado desde principio de año sobre este evento fue demasiada y no pude contener mi curiosidad. El año pasado no fui porque nunca tuve tiempo de comprar las entradas, pero esta vez las compré en preventa (recontra hincha yo, me fui con mis 15 soles a TuEntrada de Wong de San Borja después de un super trip desde San Miguel).

Sólo había entradas para el domingo 12. “Oh bueno, será para la clausura entonces”. Llegó el domingo a las 10 a.m. y vi esto:

Damn, sí era cierto eso de las colas enormes

Me di la vuelta hacia la vía expresa y vi esto otro:

Todo sea por tragar rico

El asunto no fue muy alarmante al fin de cuentas porque una vez que abrieron las puertas la cola avanzó al toque. Estaban por ahí los revendedores también, con sus tickets de 25 lucas en la mano listos para los que no pudieron comprarlos y se vinieron con toda la familia (así pues, bien ensartes).

De todo lo que vi lo que más me llamó la atención fue ver a unos extranjeros, con sus cámaras, moviendo para acá y para allá a un campesino [o al menos parecía serlo] que sostenía unas papas mientras el traductor le pedía que contara del 1 al 10 en quechua. De hecho, imagino que esta es una imagen que excita mucho a a los extranjeros (“Oh, look, he can actually speak!”), algo que algunos peruanos pueden considerar una forma de “dar a conocer el Perú”. La verdad es que me incomodó ver cómo el hombre no tenía ni la menor idea de por qué hacia eso y, obviamente, por eso no lo “hacía bien”. Aunque él también se divirtió viendo al camarógrafo complicarse para que le saliera la toma:

En fin.

Ya para ese video estaba yo en el Gran Mercado, donde muchos estudiantes de alguna escuela de cocina cuyo nombre no recuerdo estaban tomándose fotos con todas las chicas que vestían trajecitos típicos. Aproveché para hacerle algunas preguntas a las expositores (más me interesaba saber qué estaban haciendo ahí que tomarme fotos con ellos):

Todo estuvo muy bueno. Las colas eran largas, pero avanzaban rápido (o tal vez sólo tuve suerte). Tampoco se va a pretender que la rapidez en la atención sea la misma que la de un restaurante, por lo que no veo razón para que haya quejas por ahí. La presencia de lugares como La Granja Azul, La Bistecca, Charlotte, etc., hizo que el almuerzo no fuera cosa de todos los días. Las porciones estaban bien servidas y la gente súper atenta.

Apoyo la idea de que se necesita un local más grande y con mucho más acceso para personas con discapacidad. Vi por lo menos dos personas en silla de ruedas que no podían movilizarse por donde querían. Aparte de las presentaciones y los conciertos, sólo puedo decir que Mistura es una feria de gastronomía donde los restaurantes chicos y grandes van a hacer su agosto. Lo bueno de este agosto es que la gente tiene acceso a estos negocios en un solo lugar. Uno no siempre puede comer rico y variado con la rutina que lleva, y Mistura se presenta como una gran alternativa para ello.

Mis conocimientos en gastronomía limitan un mejor entendimiento de este evento, pero es genial ver cómo los platos más comunes en Lima (una simple porción de anticuchos) hasta los más raros (los enrolladitos árabes con salsa de garbanzos que probé) se convierten en objeto de fijación, a pesar de que probablemente no les veríamos nada de extraordinario sino fuera por Mistura.

Unas fotos curiosas:

Hasta Iberico se dio una vueltita

Barriga llena... a dormir se ha dicho

Links relacionados:

Opiniones de la gente en Mistura

Más fotitos en Flickr

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