La ciudad del escupitajo


Hoy he (re)descubierto algo curioso en mi ciudad.

El clima que nos maltrata este invierno me hace pensar que muchos limeños sufrimos de más afecciones respiratorias de las que imaginamos. Entre esas afecciones podemos encontrar alergias, sinusitis, rinitis, asma, resfríos estacionales, etc., etc.

Estas afecciones respiratorias normalmente traen consigo dos elementos fastidiosos: los mocos y la flema.

De los primeros uno se ocupa más fácilmente que de lo segundo. Un papelito higiénico por aquí, una manguita de la casaca por allá y listo. Por ahí quien anda con el paquetito de Kleenex a la mano la pasa mucho mejor que los demás (tu nariz termina menos rojita).

El problema viene ahora con la flema. No sé si será una impresión mía o tal vez alguna de esas cosas con las que uno se pone maniático a veces, pero en Lima la gente escupe mucho, ¿no? Especialmente ahora, que es invierno.

Subes al micro, y un hombre sentado a tu costado escupe hacia abajo (no, no abre la ventana, asi que ya se imaginan donde cae esa baba). Bajas del micro y una señora escupe mientras cruza la pista. Doblas la esquina y el serenazgo del Centro escupe a la pared de la Biblioteca Nacional. Sales a almorzar y un señor escupe dentro del bote de basura (bueno, al menos no es la pista). Cruzas para regresar al trabajo y vez que el taxista y el que chofer de combi escupen en direcciones opuestas mientras esperan la luz verde.

He (re)descubierto -lo pongo así porque siempre lo he observado pero nunca he comentado nada al respecto- que Lima ya no es la ciudad de los Reyes, ni de los López, ni los Sanchéz, sino que es la ciudad del escupitajo. No hay calle en Lima que no tenga un poco de saliva burbujeante en su suelo.

¿Asco? Un poco. Y eso es prueba de que he (¿hemos?) crecido reodeada de gente que ha instaurado el escupir en las calles como una forma rápida y segura de deshacerse de lo que no quiere. ¿Que me jode? Infinitamente. Pero sigo caminando, esperando que algún día la gente se trague su flema y tome más agua, como yo lo hago cuando tengo sinusitis estacional.

Tal vez deberíamos aplicar una multa también. Qué millonario sería el erario público si así fuera. Digo nomás.

2 pensamientos en “La ciudad del escupitajo

  1. Mmmm no recuerdo haberlo observado mucho en otros países, lo que no quiere decir que no pase, por lo menos con Colombia y Ecuador creo que compartimos la costumbre. Si no fuera por las consecuencias en la salud sería casí ecológico, que no es lo mismo con la igualmente detestable costumbre de botar todo a la calle: la cáscara de plátano, el empaque de los chizitos, la botella de gaseosa, las pepas de aguaje (en la selva), etc. Y peor aún los que lo hacen desde la ventana de la combi, sin ver a quien le puede caer. Saludos.

    • La verdad que la única ciudad en la que estado fuera del Perú ha sido Buenos Aires, y ahí la verdad lo he visto una o dos veces. Yo creo que aquí es un abuso. Tal vez el asunto no está tanto en el escupir, sino por qué parece ser que todos los limeños tenemos esas alergias y cosas nasales que no nos dejan tranquilos. ¿Será a que es saludable andar así por la vida, escupiendo al menos una vez al día? Gracias por comentar!🙂

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