¿Quién quiere ser famoso?


Pasó la época en la que si no salías en la televisión, no existías. En la dizque era de la Web 2.0 (pronto, Web 3.0 según las malas lenguas), el glamour ahora depende de cuántos lean (o vean) tu blog. El Blog Day es una prueba de ello.

¿El nuevo paradigma?

¿El nuevo paradigma?

Para la generación del 89, los blogs son vistos como Messenger o Yahoo (léase, siempre han estado ahí). Cualquiera puede escribir uno, publicitarlo y postear desde lo más nimio hasta lo más elaborado. Muchos de nosotros no recordamos que el mundo no ha sido siempre así, tal y como lo conocemos. Hubo una época en que solo existía el correo electrónico y todos eran felices. Ahora no solo mandamos correos, sino que blogueamos, youtubeamos, twitteamos, fotoblogueamos, facebookeamos y demás verbos que terminan en –amos. Bajo el supuesto de que mientras más personas se expresen, mejor información y más democrática será una sociedad, los blogs podrían considerarse como el boom democrático de nuestra era.

Por eso y muchas cosas más, el Blog Day no sólo convoca a bloggers, sino también a los que quieren ser estrellas. Estrellas globales, estrellas en la Internet.

El Blog Day es una novedad que ha sido celebrada por tercera vez este año a escala global. Según su página Web, el día elegido es el 31 de agosto, y el objetivo es que los bloggers del mundo hagan recomendaciones de otros cinco blogs en un post. Como para que la cosa sea más llamativa, normalmente se organizan diversos eventos que fomenten la participación de bloggers en concursos como el “Blogstar” que se celebra en el Perú. Este evento, que es patrocinado por LaMula.pe, Páginas Amarillas y Perublogs.com, acaba de llevarse a cabo en el Hotel María Angola el 28 de agosto. Hubo nuevas categorías y nuevos ganadores. La tendencia, sin embargo, fue la misma: todos los bloggers quieren ser conocidos y conocerse los unos a los otros. Aunque no los reconozcan en las calles, tal y como lo dice su video.

Esta celebración es una iniciativa que, aparte de que pueda buena o mala, revela una tendencia hacia el crecimiento de lo que parece llamarse “periodismo ciudadano” y el respeto que hacia él tienen sus propios ejecutores. Aparentemente, atrás quedaron las épocas en que sólo unos pocos podían reportar lo que pasaba en el mundo. Bajo esa premisa del prosumer, la llegada de los blogs ha franqueado ese límite entre la élite periodística y los lectores, puesto que los otrora lectores ahora también son productores de información. Un ejemplo notorio de esta revolución es Francia, donde se acreditó a una decena de bloggers para el debate de Nicolas Sakorzy y Barack Obama en julio de 2008 para que pudieran ingresar al Palacio Elíseo.

Sin pecar de alienantes, ¿podríamos imaginarnos algún blogger peruano  acreditado [sin medio de comunicación comercial que lo respalde] para cubrir algún evento político en Palacio de Gobierno? ¿Es realmente eso a lo que quieren llegar? ¿Es realmente así de grande el alcance de los blogs?

Según Internet World Stats, el crecimiento de usuarios de la Internet en el Perú ha aumentado en un 205.5% desde el 2000 hasta el 2009. El sitio Web de The World Factbook de la CIA muestra que el Perú tiene un promedio de 7’636,000 usuarios de Internet (2007) y 271,745 hosters (2008). Con una población de 29’546,963 de personas (2009), la penetración de usuarios es del 25% a nivel nacional, pero no sabemos exactamente cuántos dedican su uso de la Internet al ocio, comercio o prensa [o todos estos al mismo tiempo]. Entonces, podríamos decir que los usuarios de la Internet en el Perú apenas y alcanzan el tamaño de la población limeña, aproximadamente. Con esta pequeña cantidad de usuarios por aquí y allá en esta hermosa tierra del Sol, ¿cómo podemos medir, realmente, el alcance mediático de la información publicada en los blogs? ¿Es posible, en realidad, medir ese alcance? ¿Tienen los blogs, acaso, más poder de convocatoria que la televisión, la radio o los periódicos?

Es imposible negar que hay un gran movimiento de “yo-tengo-el-poder-porque-ahora-puedo-expresarme-en-un-blog” en Lima y en provincias, pero lo que reclama esta tendencia no es del todo cierto. Especialmente porque aún no tenemos las herramientas para medir qué tan fieles son ciertos perfiles de lectores a cierta cantidad de blogs, la influencia de éstos o las preferencias por ciertos contenidos, lo cierto es que a pesar de que todos tienen un potencial acceso a escribir un blog, ese “todos” ha pasado a convertirse también un pequeño grupo de personas que detentan un cierto conocimiento, especialidad profesional o tendencia política que básicamente los institucionaliza dentro de ese mismo pequeño grupo de seguidores quienes, a su vez, son también bloggers en su mayoría. Esta última afirmación, por supuesto, es tan solo una inferencia subjetiva de lo que se vio en la celebración del BlogDay 2009: bloggers y más bloggers reunidos (que son consumidores y productores de información a la vez) celebrando el haber alcanzando una cantidad de votos que los encumbran a la fama de la élite bloguera.

Como lo anuncia desde hace tiempo la sociología, a veces ciertas acciones generan ciertos efectos contraproducentes que no se planearon como consecuencias inmediatas de las mismas. Este es el punto de vista que se nos está escapando cuando celebramos el BlogDay. La creencia de que a más información, más democracia aún no ha terminado de cristalizarse o de mostrar resultados consecuentes, pero su influencia es tal que la mayoría usa Internet y sus servicios bajo esa creencia. He ahí donde podríamos inferir el esfuerzo y la dedicación de los bloggers en su tarea de periodista ciudadano, más allá de que ese calificativo sea o no el más adecuado.

“Yo chismeo, me desquito, me deschavo, me divierto, yo me muestro y demuestro, también hago copy/paste”, dice un divertidísimo video hecho especialmente para celebrar el BlogDay 2009 peruano. Avanzado un poquito más el video, escuchamos, “yo anuncio, yo denuncio, me comentan, me detestan, me atacan me insultan e incluso tengo un troll”. ¿Notan como todo se enfoca en el yo y lo que los demás hacen alrededor de ese yo? Con estas afirmaciones, más allá de lo graciosas que puedan ser, podríamos decir que la innovación de los blogs es que se generan contenidos que pretenden tener un alcance masivo, pero que nacen a partir de un deseo individual de poder expresarse o, últimamente, de ser un Blogstar.

Siempre es maravilloso y reconfortante pensar que mientras seamos poseedores de la información, tendremos el poder: el poder de difundirlo a nuestra manera. Y no hay que tomarlo de mala gana. Después de todo, todos los periódicos, revistas, programas de televisión y de radio hacen lo mismo.

Los puntos han sido puestos sobre las íes. Que continúe el debate.

4 pensamientos en “¿Quién quiere ser famoso?

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  3. Las fuentes provistas de esas cifras del consumo de internet son sugerentes. No solo dan cabida a extraer ese 25% sino también a preguntarse cómo se reparte en provincias el resto. Un razonamiento en esta dirección puede orientarse entonces a diferenciar a los bloggers por la procedencia provincial y a hacer posteriores estudios sobre el impacto de la comunidad blogger en ángulos más minuciosos. Minuciosidad, claro, de interés de especialistas en el tema (suponemos, sociólogos, antropólogos u otros estudiosos) y de quien elabore mecanismos para formar artefactos de medición y así discernir otras conclusiones.

    El fenómeno de internet ya está tan impreciso como cualquier idea abstracta en los imaginarios colectivos de las sociedades. Ahí la dificultad inicial de estudiarlo, cuando no una imposibilidad. Los estudiosos pueden cooperar con especialistas en informática y así implementar softwares que no solo capturen el tránsito de los internautas con fines de mercadeo, sino también a vistas de estudios de la sociedad.

    Si investigamos con más tiempo, seguro ya encontraríamos logros en la comunidad científica de otros países como en Norteamérica. Lamentamos no disponer de más tiempo para hacerlo. Pero eso sí, a este paso, sospechamos que tu tribuna puede servir de miscelánea de temas y posteriores tesis de investigación. Lo cual no nos deja de causar malsana discordia.

    No obstante la postura ya conocida y el último sentimiento, estamos cruelmente alegres de que tengas más tiempo. Lo sabíamos, todo era cosa de relatividades, de dejar la brisa del mar libre por la ventana durante el día y otra frase poética pretenciosa de ser narrativa.

    Atte.

    • Ese el problema, no sabemos exactamente casi nada sobre cómo se ha extendido el uso de la Internet. Tal vez sea imposible dado el nivel de movilidad e interactividad que ahora la Internet alberga en sus tan variados servicios.

      Contabilizar el uso o las preferencias de los que usan los servicios de la Internet no es tan simple como medir el nivel de sintonía de un programa en la TV o en la radio.

      Tal vez por ahí resida nuestro primer impedimento técnico de descubrir estadísticamente por dónde va nuestro uso de los servicios virtuales.

      El tema tiene para largo.

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