Especial: Rusia sufre ola de violencia


No solo Perú lucha contra el terrorismo y sus rezagos. Rusia, país que pensó superada una época de violencia que tanta desgracia trajo para su desarrollo, continúa sin solucionar un fenómeno que ataca a los pocos que desean cambios hacia una cultura de paz.

En pos de la información no solo peruana, sino de aquellos lugares sobre los que conocemos poco, aquí les va una traducción de un corresponsal ruso para Le Monde. Y porque también hay peruanos al otro lado del mundo.

Asesinatos, atentados: la situación empeora en el Cáucaso ruso

Mujeres lloran en el funeral de Zarema Sadulayeva, un miembro de una ONG asesinada en Chechenia. AP/MUSA SADULAYEV

Mujeres lloran en el funeral de Zarema Sadulayeva, un miembro de una ONG asesinada en Chechenia. AP/MUSA SADULAYEV

Corresponsal ruso

En un Cáucaso ruso con una situación más y más volátil, los asesinatos y los secuestros se multiplican estas últimas semanas, particularmente en Chechenia, Ingusetia y Daguestán. Así, unos días después del asesinato en Chechenia de Zarema Sadoulaeva, la directora de la ONG “Salvemos la generación”, asesinaron a un ministro de la república vecina de Inguestia, el miércoles 12 de agosto, en su oficina.

El modus operandi puesto en marcha para ejecutar al ministro de la construcción es el de los profesionales. Dos hombres enmascarados y vestidos en traje militar entraron en su oficina y abrieron fuego con armas automáticas sobre el antes de huir.

El ministro, Rouslan Amerkhanov, murió en el acto y un colaborador suyo salió herido por las balas. Los dos desconocidos son buscados por las fuerzas del orden.

Cuarenta y ocho horas antes, en Grozni, en Chechenia, unos cincuenta kilómetros al este, fueron asesinados una directora de una ONG, Zarema Sadoulaeva, así como su marido, quienes desaparecieron antes de ser encontrados muertos en la maletera de su auto, a unos kilómetros de la capital chechena. Este fue un hecho que traía al recuerdo el rapto y asesinato, el 15 de julio, de Natalia Estemirova, una respetada militante de derechos del Hombre en Chechena.

Estos dos últimos hechos son los últimos de una larga serie de atentados, secuestros y asesinatos que azotan el Cáucaso ruso desde hace algunas semanas. El martes 11 de agosto, un periodista, Malik Akhmedilov, fue asesinado por impactos de bala en su auto en Daguestán. El día anterior, cuatro policías y un rebelde perecieron durante tres ataques en Daguestán. Comenzando agosto, cinco policías fueron asesinados en una emboscada en Chechenia. El día anterior, dos ataques, en Ingusetia y Daguestán, dieron un saldo de tres funcionarios rusos y dos policías muertos.

Después de un informe de la asociación de defensa de los derechos del Hombre, Memorial, solamente durante el mes de julio 46 personas fueron asesinadas en la pequeña república de Ingusetia. Los heridos de bala se “cuentan por centenas”.  Según el Presidente ruso, 75 policías fueron hallados muertos en esta región entre enero y mayo.

El Kremlin quisiera, sin embargo, creer que la región estaba en vías de recuperación. Después de quince años de combate entre las fuerzas federales y los movimientos independentistas, el presidente Dimitri Medvedev decretó en abril el fin de “la operación antiterrorista” en Chechenia, puesto en marcha en 1999. Bajo el mandato del presidente Ramzan Kadyrov, la república chechena parecía mejor controlada que sus vecinos daguestaníes e ingusetios, donde los movimientos rebeldes han aumentado. Las muertes de Natalia Estemirova y de Rayana Sadoulaeva prueban lo contrario.

Ramzan Kadyrov, de 32 años, gozó siempre de apoyo en Moscú, a pesar del gran peso que representa la aplicación de las leyes particularmente islámicas en Chechenia, contrarias a la legislación federal rusa.

Mientras que ciertas personas sospechan que el entorno del Presidente checheno sería responsable de la muerte de Natalia Estemirova, Ramzan Kadyrov afirmó, el sábado 9 de agosto, que se trataba de una mujer “sin honor, sin mérito, sin consciencia. ¿Por qué habría de matar Kadyrov una mujer que nadie necesita?” Esto fue lo que dijo, hablando en tercera persona, en una emisora radial.

En Ingusetia, la nominación de un nuevo presidente por el Kremlin la primavera pasada había suscitado esperanza, después del régimen de Mourat Ziazikov (2002-2008), el cual había sido violento y corrupto. El nuevo dirigente, Iounous-bek Evkourov, había mostrado apertura hacia la oposición y la sociedad civil, y ha emprendido el ataque a la corrupción. Una decisión que podría explicar el atentado del que fue víctima el 22 de junio. Gravemente herido, el Presidente de Ingusetia ha sido dado de alta del hospital moscovita, donde estuvo convaleciente. La vicepresidenta de la Corte Suprema de Ingusetia no sobrevivió al ataque del que fue víctima a principios de junio.

Para terminar, en Daguestán, república multiétnica ubicada entre las montañas chechenas y el mar Caspio, el asesinato del Ministro del Interior, el 5 de junio, ha hecho recordar que los atentados y las emboscadas son casi cotidianos en esta república. Frente al caótico ambiente, Dimitri Medvedev no ha podido más que reconocer, a finales de julio, que la situación estuvo “muy, muy difícil” en el Cáucaso. El Presidente ruso ha exigido “acrecentar la eficacia de medidas tomadas” por las fuerzas del orden.

Los atentados de estos últimos días dan testimonio del camino que queda por recorrer.

Alexandre Billette

Artículo publicado en la edición del 14/08/09 en Le Monde

Vínculos originales de la versión en francés.

Para curiosear:

¿En qué parte de Rusia está Ingusetia?

¿Y Chechenia, Daguestán?

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