Especial: Dos mundos de Cambridge chocan en un encuentro insólito


Un artículo de NY Times, para zanjar de una vez este debate nacional en EE.UU. de nunca acabar.

Por  DON VAN NATTA Jr. y ABBY GOODNOUGH

CAMBRIDGE, Massachusetts.- La orden de radio sobre la posible entrada forzosa en la calle Ware se transmitió a las 12:45 p.m.: “dos hombres, raza desconocida” quienes aún podían estar en la casa, de acuerdo a los oficiales de policía.

Con esa orden, comenzó una confrontación entre el catedrático estrella de Harvard negro y un veterano oficial de policía blanco que se convirtió en un odiado debate nacional sobre raza.

Contrariamente a lo que ya se ha reportando ampliamente, los oficiales de la policía dicen que ni la persona que llamó al 911 ni la orden inicial del 16 de julio decía nada acerca de sospechosos negros. La respuesta inicial del Sargento James M. Crowley fue hacia un reporte elemental de un crimen en desarrollo en un vecindario que había visto 23 casos de entrada forzosa en lo que va del año, muchos de ellos ocurriendo durante el día. Sólo cuando llegó al porche escuchó, en la vereda de la calle, a la persona que llamó al 911 diciendo que ella creía que los dos hombres –uno de ellos ya se había ido– eran negros, de acuerdo con el reporte policial. Segundos después, el Sargento Crowley vio al catedrático Henry Louis Gates Jr. en el vestíbulo de su casa.

Mientras el encuentro entre los dos hombres se llevaba a cabo, la policía de Cambridge trató de contactar al Sargento Crowly por radio en, por lo menos, tres oportunidades, pero sin obtener respuesta, dijeron los oficiales de policía, revelando detalles no reportados antes. Por ese silencio preocupante, otros seis autos de policía pronto atiborraron esa calle de un solo sentido, sorprendiendo al catedrático Gates. A las 12:51, él estaba esposado, con cargos de conducta revoltosa. Amigos dicen que los dos hombres que se encontraron en la puerta principal de la elegante casa amarilla de la calle Ware eran las personas menos imaginadas de ser vistas en tal pelea.

Durante mayor parte de su vida, el catedrático Gates ha hecho más que lo posible para evitar una confrontación con la policía, inclusive yendo a presentarse a la estación cuando se mudó a Lexington, Massachusetts en los noventas, esperando que no se detenga constantemente a un hombre negro conduciendo un Mercedes.

El catedrático Gates tiene docenas de títulos honoríficos y es un personaje tan importante de Harvard Square que un estudiante muy querido nombró una hamburguesa en su honor. Todos en Harvard lo conocen, carismático y distinguido con sus impecables trajes y su bastón, que es la consecuencia de una discapacidad de hace mucho tiempo.

El Sargento Crowley era un consejero confiable del comisionado de la policía de Cambridge, conocido por su temperamento calmado y como ejemplo de policías más jóvenes. Él es parte de una nueva generación de policías, quien no solamente ha sido adoctrinado con sensibilidad racial, sino que también enseña a otros policías cómo evitar la discriminación racial.

Un hijo nativo, veterano de 11 años en la fuerza policial y, a decir de todos, guiado por las reglas, el Sargento Crowley es uno de cuatro hermanos que trabaja en la fuerza policial. Sencillo cuando no usa uniforme, dicen sus amigos, espera respeto cuando lo use.

El choque fue uno de dos mundos en una ciudad atractiva por su diversidad socio-económica y racial.

“En cierta forma, este caso se trata más sobre educación, diferencia y respeto mutuo”, dijo Chuck Wexler, director ejecutivo del Foro de Investigación Ejecutivo Policial de Washington, una agrupación sin fines de lucro enfocada en mejorar las tácticas policiales.

Aun cuando el catedrático Gates sacó su identificación en la cocina de su casa ese día, el Sargento Crowley no tenía idea de quién era él. Días después, el sargento se sorprendió cuando sus amigos le explicaron que él era uno de los catedráticos más famosos de Harvard.

Cuando el catedrático Gates vio al principio al Sargento Crowley en su puerta, dijo en una entrevista, esperaba que éste último le preguntara, “¿cómo puedo ayudarle, señor?” En lugar de eso, el oficial le dijo que saliera al porche.

El Sargento Crowley esperaba que el catedrático hiciera lo que le había pedido. En lugar de eso, el catedrático le dijo, “no, no saldré”.

Más de una vez, esa misma tarde, el catedrático Gates le dijo al Sargento Crowley, “no sabes con quién te estás metiendo”, de acuerdo al reporte policial.

Pero uno de los amigos del Sargento Crowley en Natick, Massachusetts, donde éste vive con su esposa y tres hijos, dijo, “el catedrático no sabía con quién se estaba metiendo”.

Respetando el uniforme

Fue una casualidad que el Sargento Crowley fuera el primer miembro del Departamento de Policía de Cambridge que estuviese en la puerta del catedrático Gates. Él estaba a la vuelta de la esquina cuando el despachador transmitió el mensaje de una posible entrada forzosa en la calle Ware, y mientras estaba patrullando, hizo un manejo rápido de la orden.

“Ese es el tipo de oficial que es”, dijo el Comisionado Robert Hass en una entrevista el domingo. “Hizo caso inmediato de la orden”.

De hecho, el Sargento Crowley está a cargo de una de las oficinas más delicadas dentro de ese departamento – Oficina de pormenores pagada por el sector privado [Private Paid Detail Office]. Él asigna a compañeros policías a trabajos con muy alta demanda por parte del sector privado, como control del tráfico y seguridad. “Es un trabajo que conlleva una enorme cantidad de discreción y responsabilidad”, dijo el Comisionado Hass. “A decir de todos, el Sargento Crowley is un policía sensato”.

Durante los últimos cinco años, el Sargento Crowley ha enseñado a compañeros policías de la Academia Lowell de Policías cómo evitar la discriminación racial, después de haber sido seleccionado para ese trabajo por un comisionado jubilado, Ronny Watson, quien es negro.

“Es estelar”, dijo un teniente policía de Cambridge negro en alusión a Crowley.

Sus amigos dicen que tiene un gran círculo social en Natick y en Cambridge, donde se crió. El Sargento Crowley juega en el equipo de softball masculino, y entrena a los equipos de softball y basketball de sus hijas.

“Siempre lo he considerado como la persona menos fuera de lo común que he conocido”, dijo Andy Meyer, un amigo que juega en el equipo de softball llamado Black Mariahs. La esposa de Meyer, Betsy Rigby, dijo: “Cuando tiene puesto el uniforme, Jim espera respeto. Pero cuando no lo usa, es tan solo un tipo normal”.

Cuando el Sargento Crowley respondió a la llamada sobre la entrada forzosa, no escuchó que los sospechosos podrían ser negros hasta que habló, en el porche, con la persona que llamó al 911, una recaudadora de fondos para la Harvard Magazine. De acuerdo al reporte policial del Sargento Crowley, ella describió a los sospechosos como “dos hombres negros con mochilas en el porche”. El porqué ella mencionó la raza de los dos hombres al Sargento Crowley y no durante la llamada al 911 aún se desconoce.

En entrevistas durante la semana pasada, el Sargento Crowley dijo que permaneció tranquilo durante todo el tiempo que estuvo con el catedrático Gates, sin levantar la voz. Se sorprendió, dijo, que el catedrático rechazara su pedido inicial de ir afuera.

“No sabía quién era”, dijo el sargento a una radio local. “Estaba por mi propia cuenta. Era el único oficial de policía parado allí, y me llegó un reporte de que había gente forzando la entrada a una casa. Era mi seguridad lo primero y lo más importante. Tengo que llegar a casa en la noche a ver tres hermosos hijos y una esposa que dependen de mí”.

El Sargento Crowley ha rechazado repetidamente disculparse por el arresto. El comisionado Hass dijo que habló en él el sábado. “Me dijo, ‘tan solo quiero volver a trabajar’”.

Un regreso a casa problemático

Después de una semana de grabación de una documental en China y una parada en Nueva York, el catedrático Gates regresó el 16 de julio a una ciudad que ha sido su hogar por 18 años, y a un vecindario, Harvard Square, que él llama “uno de los lugares más tolerantes del planeta”.

Aún cansado del vuelo de 14 horas y los cuidados de una infección bronquial, el catedrático Gates se encontraba desconcertado, dijo, al encontrar su puerta principal atascada, como si alguien hubiese intentado palanquear la cerradura. Él llamó al chofer que lo había recogido del Aeropuerto Logan –a quién describió como fornido y de piel oscura pero marroquí, no negra– para que le ayude a abrir la puerta.

Cuando el sargento le preguntó al catedrático Gates que saliera en lugar de saludarlo amablemente, y continuó con el pedido de su identificación incluso después de que el Dr. Gates dijo que era catedrático de Harvard y que vivía en esa casa, el catedrático Gates dijo que no sólo se había sentido confundido, sino indignado. Su resentimiento creció, dijo él, cuando le pidió al Sargento Crowley que se identificara y no recibió ninguna respuesta (el sargento ha dicho que le dijo su nombre varias veces, pero probablemente Gates no pudo escucharlo entre sus propios gritos).

La pregunta que Gates hizo a continuación –“¿No me está contestando porque soy negro y usted es un policía blanco?”– fue una pregunta que el catedrático, con sus varios títulos, premios de prestigio internacional y otros logros, nunca hubiera pensado hacer.

Robert D. Putnam, un catedrático del Harvard Kennedy School y colega de muchos años, dijo que el catedrático Gates es conocido por poner cómodas a personas de diferentes procedencias.

“Tiene una gran sensibilidad”, dijo Putnam. “Hace que personas blancas se sientan cómodas al hablar de raza. La noción de que él es una especie de instigador racial y que siempre busca una oportunidad de hablar sobre raza no es cierto”.

No queda claro por qué Gates no trató de hacer sentir cómodo al Sargento Crowley mientras él lo miraba con recelo esa tarde, resistiéndose a su pedido de salir al porche y acusándolo furiosamente de discriminación. Sus amigos han dicho que, tal vez, su fatiga, su enfermedad y su desconcierto al ver que un oficial cuestionaba su presencia en su propia casa, todo combinado, le hizo perder esa característica de tranquilidad.

Su magnética personalidad y “extraordinaria inteligencia social”, como lo describió el catedrático William Julius Wilson, miembro de Harvard y amigo de muchos años de Gates, ayudó al resurgimiento de estudios afro-americanos en Harvard, lo que, a su vez, se expandió en otras universidades de élite.

Aunque algunos de sus reclutas del departamento se han ido, Gates ha continuado amando a Harvard y Cambridge de la misma forma. “Soy un estudiante eterno, perpetuo y sin remedio”, escribió en un correo electrónico a un reportero, “y Harvard Square es eternamente y perdidamente académico, perpetuamente joven y curioso, abierto y tolerante. Me sentí como en casa inmediatamente. Siempre me he sentido perfectamente seguro ahí, aún me siento así”.

Esfuerzos para seguir adelante

Las noticias del arresto del catedrático Gates no salieron sino hasta cuatro días después, cuando el Harvard Crimson publicó una historia en su página web basándose en el reporte policial.

Charles J. Ogletree, un catedrático de derecho de Harvard quien ahora hace de abogado de Gates, dijo que insistió en mantener el arresto en silencio mientras negociaba con la policía para eliminar el cargo. “Mi única preocupación era resolver los cargos criminales antes de pensar en cualquier otra opción”, dijo.

Este fin de semana, el Sargento Crowley trató de dejar atrás el incidente, reuniéndose con amigos en un bar el viernes en la noche y yendo al juego de los Red Sox el sábado. Gates, dejando atrás esto también, viajó a un lugar cuya ubicación no ha sido revelada para trabajar en su documental.

“Qué bueno volver a trabajar”, dijo en un correo electrónico, agregando que estaba planeando otro documental, acerca de discriminación racial desde el punto de vista de la policía así como de las víctimas.

La policía también está tratando de dejar esto atrás. El comisionado Hass dijo que nombraría a un comité de dignatarios para revisar este episodio y hacer recomendaciones.

“Reconozco que este es un debate nacional”, dijo él, “pero el departamento necesita concentrarse en el futuro de Cambridge”.

Javier C. Hernandez contribuyó reportando desde Cambridge, Mass., Sara Rimer desde Boston y Susan Saulny desde Chicago.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s